Me duele el pie. Me duele desde hace tres semanas. Nunca nada me ha dolido durante tanto tiempo. Bueno, si que me ha dolido durante mas tiempo lo que llaman corazón pero entonces muchas cosas (aunque no las supiera en ese instante) me hacían que me recuperara, sin embargo, el pie, este pie derecho que no veis (corto y ancho y con un empeine muy alto) me duele igual desde hace tres semanas (y dos días).
Hoy me ha dejado postrado en casa sin salir con nadie.
Tenia pensado el repasar documentos del trabajo (lo prefería a planchar; me he autoconvencido (muy fácil) que el planchar iba a fastidiarme mas el pie). Como a estas alturas de la tarde, aun no he hecho nada "positivo" supongo que he estado ganduleando..... si no fuera porque he vuelto a caer en las paginas de los amigos del blog: de esa que no sabía qué era un blog y que ahora lo tiene repleto de fotos, canciones, videos y siempre, siempre mas amigos; también continúa la amiga que hace los mejores relatos sin utilizar apenas palabras (y donde siempre suena el correr del agua). Es curioso (o puede serlo): creía que el quedarme en casa iba a ser una tarde perdida y sin embargo he descubierto (una vez mas) que siempre se me olvida lo que es importante en la vida; que me atoro con cien mil faenas cuando la casa sigue llena de polvo. Recuerdo que el pie me duele porque me recuerda que estoy vivo y que todo el dolor de mi lado puede sentir, yo, hoy, solo siento una mínima parte. Que ese pequeño dolor, solo un malestar, sí que me permite andar. Sí ha sido (casi) una bendición que hoy decidiera dejarme postrado este pie en casa. Me ha permitido poner un pie en los blogs de los antiguos amigos (pero siempre actuales). Por supuesto, el pie bueno.

pie derecho